La acogida de Buenos Aires fue tal y como habría de ser la ciudad: vibrante, contradictoria y gélidamente cálida. Día 1 Había subido al avión emocionadísimo. Era la primera vez en mi vida que iba a salir de Europa e iba a «cruzar el charco» y estaba realmente ansioso por pisar terreno americano y empezar a descubrir Buenos Aires y Argentina. Pero, cierto es que, tras 14 horas de vuelo, …



