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Sobre la Seu d’Ègara o cómo (re)descubrir Terrassa (1)

Sucedió un cuatro de febrero. Ante la todavía insistente incidencia del COVID, el Gobierno de Catalunya nos había impuesto, por vez tercera o cuarta quizás, el confinamiento municipal. Aburrido en casa y hastiado por no poder salir a disfrutar completamente de las vacaciones de invierno, que todavía no habían terminado, decidí tomar la iniciativa y buscarme un entretenimiento. Aunque no convencido de encontrar algo que valiera especialmente la pena, quise …

Barcelona: Recorriendo la Ruta del Modernisme (1)

«El patrimoni s’ha de viure» (el patrimonio se tiene que vivir); nuestra profesora de patrimonio cultural fue tajante en ese tema: no basta con conocer los fundamentos teóricos del arte, hay que vivirlo y experimentarlo; y tenía toda la razón. La necesidad imperaba, pero esos 6 créditos fueron los que me hicieron lanzarme finalmente a las calles y empezar a descubrir bien a fondo Barcelona. ¿Pero por dónde empezar a …

Sobre Caldes de Montbui y cómo salí escaldado

Cuando hablamos de viajar, a todos (a mi también), nos vienen a la cabeza imágenes de grandes expediciones a la Antártida o el Amazonas, culturas milenarias en lo más recóndito del mundo y playas de aguas turquesas en atolones solitarios… incluso la Real Academia Española define el hecho de viajar como trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción. No es que estemos equivocados, al menos …

Manresa medieval

Manresa es una de esas ciudades en las que lamentablemente uno no piensa cuando quiere hacer una escapadita. En mi caso, me habían desaconsejado siempre visitarla; que si es muy fea, que si no hay nada que ver, que si está «muerta»… Al final lo había ido dejando pasar, no tanto amedrentado por mi entorno, sino más bien por falta de tiempo y medios. Sin embargo, la pasada semana se …

Excursiones al Montseny: Turó de l’Home

Venga Albert, que el lunes te voy a llevar a que veas el pueblo de Montseny y ya que estamos subiremos al Turó de l’Home… me dijo mi abuelo devolviéndome al planeta Tierra. ¿Qué? ¿Dónde? ¿Y eso por dónde cae? Bueno si se llama Montseny, probablemente estará dentro del Parque Natural… Como tantas otras veces, cogemos el coche bien pronto por la mañana para aprovechar al máximo el tiempo y …

Un paseo por el centro de Terrassa

Hace relativamente poco tiempo que descubrí esta ciudad, cosa curiosa ya que vivo muy cerca. Sin embargo hasta hace algunos meses no me decidí a recorrer sus céntricas calles y plazas, quizá por falta de tiempo o quizá porque debido a la proximidad, uno piensa que va a tener muchas oportunidades de hacerlo más adelante. En cualquier caso, no me decepcionó, al contrario, creo que no había estado en una …

Una tarde de otoño en Mura

Fue una espontánea idea mía visitar este pequeño y encantador pueblo de la comarca del Bages. Noviembre, domingo por la tarde, tras pasar todo un fin de semana estudiando decidí que era hora de salir a divertirse un rato y ansioso por estrenar mi recién sacado carné de conducir, llamé a unas amigas y nos pusimos en marcha. Aún me venian de vez en cuando a la cabeza imágenes de como una vez, de niño, mi abuelo me había llevado a un parque cercano y al volver a casa habíamos cruzado por la villa medieval y de como deseé que parara el coche y perdernos por las callejuelas de aquel mágico lugar. Así que al recordar aquello, no me lo pensé dos veces y nos pusimos rumbo a Mura. No me costó convencer a mis dos compañeras de viaje, quienes tan ávidas de descubrir y conocer como yo, se apuntaron sin dudarlo un segundo. No me equivoqué. Sus casas de piedra ancladas en el tiempo aún desprendían ese misticismo y sus calles estrechas y empinadas auguraban una tarde inolvidable.

Esglèsia de Sant Martí

Llegamos poco después de las cuatro de la tarde y aparcamos en uno de los espacios habilitados al borde de la carretera. No habíamos comido aún, así que antes de iniciar nuestro recorrido, sacamos de la mochila nuestros bocadillos de tortilla y salchichas y nos dimos un buen festín. Poco rato después y advertidos por el sol de media tarde que ya empezaba a ponerse, empezamos el tour. Caminamos un buen rato – con la piel de gallina por los primeros vientos de invierno – palpando la historia que desprendían sus muros. Pasamos junto a la imponente puerta de la Esglèsia de Sant Martí y bajo los arcos del precioso paseo Camil Antonietti. No recorrimos sus mil y un rincones en busca de sus muchos atractivos, que bien merecen una visita, sino más bien intentando disfrutar de otra atmósfera y de una paz a la que no estábamos acostumbrados. Allí, perdidos en medio del maravilloso Parque de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, nosotros encontramos el sosiego momentáneo que quizá necesitábamos.

Reimos, subimos sus estrechas escaleras empedradas, las bajamos, volvimos sobre nuestros pasos, hicimos fotos, muchas fotos y nos divertimos muchísimo. Nos cruzamos con algunos turistas, dos de ellos franceses, lo que nos dio a entender que el anonimato del pueblo y de sus poco más de doscientos habitantes duraría poco. Esto se confirmó cuando, con los dedos de las manos congelados, entramos en un bar a calentarnos y nos encontramos con todas las mesas ocupadas y con un camarero en la barra, desbordado. Salimos sin tomar nada pero contentos y habiendo disfrutado de una maravillosa tarde. Enfilamos colina arriba, de nuevo, redescubriendo cada esquina, cada edificio, cada puerta y cada ventana, ocultos ahora tras las sombras del anochecer. Volvimos a la carretera, cuando ya el termómetro bajaba de los diez grados y el sol se despedía tras los bosques de pinos y encinas. Sin duda un lugar que no se puede dejar de visitar.

Calle de Mura, al anochecer

Para más información sobre Mura y sus alrededores, consulta http://www.mura.cat/index.html