La tercera mañana del viaje tardamos más en salir de la casa que ningún otro día. La noche anterior nos habíamos quedado, quizás, hasta demasiado tarde charlando, riendo, viendo la tele y preparando la carne picada para los espagueti del día siguiente… cosas normales de unas vacaciones por otro lado. Diría también que el frío de la mañana pirenaica y el cansancio acumulado de los dos días anteriores impidieron a …






