Ciertamente, 2020 no fue el mejor año para colgarse la mochila y lanzarse a recorrer el mundo. Bueno, ¿qué os voy a contar yo que no sepáis ya?… Nos vimos paralizados primero por una pandemia mundial y después, por el miedo, la prudencia, el desconocimiento y la inseguridad. Pero aun así, quiero pensar que todos nosotros logramos hallar instantes de paz en tan horrible momento; instantes en los que volver a sonreír, a desconectar y porque no, a soñar despiertos. Algunos de nosotros, quizás los más afortunados, encontramos incluso la manera de salir por un momento a la carretera y volver a experimentar la belleza del viaje.

Nosotros pedimos sólo una semana para perdernos en los recónditos y silvestres valles de nuestro Pirineo, en sus pueblos de piedra anclados en el tiempo, en sus calientes y calóricos platos tradicionales y en sus paisajes extremos pero efímeros. Sólo una semana, que resultó ser justo lo que necesitábamos y mucho más de lo que habíamos imaginado.

En este 2021, no se sabe aún a ciencia cierta si volveremos a viajar «con normalidad«; los titulares se levantan positivos una semana y caen en el «realista» pesimismo a la siguiente. El tiempo seguro lo dirá pero, mientras tanto, aquí os dejo el presupuesto para viajar por el Pirineo Catalán, para que vayáis haciendo cuentas y despeguéis en cuanto se pueda hacia tales extraordinarias tierras encantadas. ¡Allá vamos, pues!:

Nuestra ruta.

Nuestra ruta en coche por los Valles del Pirineo Catalán tuvo una duración de 7 días y 6 noches entre el 3 y el 9 de agosto de 2020, durante los cuales utilizamos el pequeño pueblo de Ribera de Cardós como campamento base. Nuestro grupo viajero estuvo formado por 5 componentes.

La primera jornada partimos desde Sabadell, hogar de la mayoría de los miembros del grupo, y cruzamos toda Catalunya hacia el norte hasta llegar al pequeño pueblo de Queralbs, en la comarca del Ripollès, provincia de Girona. Desde aquí, subimos caminando hasta el Valle de Núria, donde comimos y desde donde tomamos el tren cremallera para volver a Queralbs. Después continuamos en coche hacia el oeste para llegar a nuestro campamento base en la comarca del Pallars Sobirà, ya en pleno Pirineo leridano.

El segundo día lo dedicamos a explorar el Valle de Arán, en la comarca homónima. Visitamos la capital, Vielha e Mijaran y el espectacular Saut deth Pish.

El tercer día hicimos el Trekking del Estany de Gerber, incluido dentro del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. Durante este trekking, dos de nuestros amigos se medio lesionaron y tuvimos que descartar los planes que teníamos para el día siguiente y descansar un poco. Aprovechamos para visitar el Embalse de la Torrassa y hacer kayak.

El quinto día cruzamos a la comarca de Alta Ribagorça para recorrer los pueblitos perdidos del Valle de Boí en busca de sus increíbles Iglesias Románicas Patrimonio de la Humanidad.

Durante la sexta jornada saltamos a nuestro país vecino, Andorra y visitamos su capital, Andorra la Vella, además de los famosos Llac d’Engolasters, Santuari de Meritxell y Mirador del Roc de Quer.

El último día dejamos ya nuestro campamento base y volvimos a Aigüestortes para hacer el trekking del Estany de Sant Maurici. Por la tarde hicimos una breve parada en las Balsas de Coll de Nargó antes de volver ya a Sabadell y dar por terminado el viaje. En total, la ruta giró en torno a los 1.500 kilómetros.

Transporte, ¿cómo llegar y moverse por el Pirineo?

Parados frente a la Ermita de Sant Quirc de Durro, a donde sólo se puede llegar en coche o caminando

El Pirineo es una cordillera montañosa que se extiende 500 kilómetros desde el Cap de Creus, en el extremo noreste de Catalunya, hasta su unión con la Cordillera Cantábrica y que funciona como barrera natural entre España y Francia. Como os podréis imaginar, el acceso a las montañas se complica un poquito y las opciones de transporte y comunicación se reducen, al menos en comparación con otras grandes zonas turísticas del país.

Si partís desde el extranjero, lo más fácil es coger un vuelo hasta Barcelona y desde aquí iniciar el viaje. También existen otros aeropuertos secundarios, más pequeños y baratos, como los de Girona, Lleida o Toulouse, este último ya en la vecina Francia. Para llegar al Pirineo desde cualquiera de los aeródromos mencionados, tendréis que hacer uso del transporte público. Saliendo desde Barcelona, por ejemplo, podéis coger el Tren de Alta Velocidad (AVE) hasta Lleida o Girona y aquí tomar un autobús/autocar de largo recorrido. También tenéis la opción de coger los Ferrocarriles de la Generalitat y llegar hasta Puigcerdà, capital de la comarca de la Cerdanya, ya en pleno Pirineo Catalán. Una vez allí, existe una amplia red de autobuses intermunicipales que conectan las distintas comarcas y pueblos del territorio. Os dejo un enlace a la página de Turismo de los Pirineos con todas las opciones.

Pero si no disponéis de muchos días de vacaciones, es un sinfín de conexiones en transporte público las que tenéis que hacer, muchas horas «malgastadas» mirando por la ventanilla, un presupuesto que se va hinchando cada vez más y más y una excesiva y compleja preparación de viaje que tenéis que traer hecha ya desde casa. Y al final, en el Pirineo hay un montón de valles, pueblos y monumentos naturales recónditos a los que el transporte público, o bien no llega o bien llega con una escasa frecuencia. Así que para mí, la opción más barata, fácil y que os conferirá mayor libertad en ruta, es la del vehículo privado. Además de que conducir por las carreteras pirenaicas cruzando esos paisajes de infarto es toda una experiencia en sí misma. En este caso, podéis alquilar un coche en el aeropuerto o en cualquiera de las capitales anteriormente mencionadas o como en nuestro caso, salir de casa en vuestro propio automóvil.

Carretera de montaña en el Pirineo catalán. Imagen cedida por mi amigo Omar

Por supuesto, dependerá de qué clase de auto conduzcáis, pero con mi Citroën C3 de 2005 recorrimos los 1.500 kilómetros de la ruta con dos depósitos al completo: repostando nada más salir y haciendo una parada a mitad de la semana. Cada depósito nos salió por aproximadamente 45 euros, que entre los 5 componentes del viaje, hacen un total de 18 euros en gastos de gasolina (diésel). Como consejo y si tenéis la intención de visitar Andorra, os recomendaría planificar la ruta para repostar en el Principado, porque el gasóleo está muchísimo más barato que en territorio catalán, más o menos a 0,85€ el litro en agosto de 2020.

A parte de esto, el único otro gasto en transporte que realizamos durante el viaje fue el del tren cremallera al Valle de Núria, cuyo billete nos costó 16 euros. El precio del billete de ida y vuelta para adultos es de 23€, pero claro está, si queréis ahorrar un poco, es preferible y muy recomendable que hagáis alguno de los dos trayectos – o ambos si es que os atrevéis – a pie. Os dejo el enlace a la página del Valle para que comprobéis todas sus tarifas y descuentos y adquiráis los pases online.

A todo esto hay que sumar los costes de estacionamiento, que aun no siendo de trasporte, están estrechamente relacionados con este. Afortunadamente, en el Pirineo hay lugar más que de sobra para aparcar de forma gratuita, al menos en la ruta que nosotros seguimos. Únicamente en Andorra nos vimos forzados a estacionar en parkings de pago, primero uno en la capital, que nos costó 6€ por unas 4 horas y después en el Llac d’Engolasters, donde pagamos un par de euros más. En total, desembolsamos 1,60€ por persona en aparcamientos.

De este modo, el gasto total en transporte fue de 35,60€ por persona.

Alojamiento, ¿dónde dormir?

Ribera de Cardós al atardecer

Prácticamente el total de la oferta turística en la franja del Pirineo está relacionada con sus increíbles paisajes naturales y la posibilidad de realizar actividades al aire libre. Con el mismo propósito, se concentran en la zona el mayor número de alojamientos rurales de la región y lo hacen en forma de hoteles rurales, masías (casa de campo), cabañas de madera, casas de piedra, refugios de montaña y alquileres en los pueblos más encantadores que os podáis imaginar. A banda del precio, yo os recomendaría que obviarais los hoteles de ciudad (aunque tampoco hay muchos) y apostarais por alguno de estos remansos de paz perdidos en las montañas. De seguro que no habrá experiencia comparable a despertarse con el gorjeo de los pájaros y el chirrido de los grillos durante el verano, comer con vistas a la sierra e irse a dormir justo después de ver el sol postrarse tras las montañas.

Bien es cierto que estos alojamientos de primera, con instalaciones y servicios de la más alta calidad, no están al alcance de todos los bolsillos, desde luego no al de los nuestros. Aun así, si reserváis con tiempo (algo primordial), seguro que podéis encontrar la misma experiencia holística a precios mucho más ajustados. Todo es ponerse a navegar por Internet hasta hallar el perfecto refugio. Nosotros, por ejemplo, reservamos una casa particular a través de Airbnb en el precioso pueblo de Ribera de Cardós, justo en medio del Parc Natural de l’Alt Pirineu. Tenía su cocina y su baño totalmente equipados, dos habitaciones dobles, un sofá cama en el pequeño comedor y un balcón con vistas a las huertas aledañas y las montañas de fondo. Todo un acierto por 456,62€ los siete días. Os dejo el link por si os interesa echar un vistazo.

Ahora bien, si estáis planteándoos una ruta similar a la nuestra, dejadme recomendaros que hagáis el viaje en dos tramos. Primero, alojaos por esta misma zona para descubrir la parte este del Pirineo, Andorra y el Valle de Núria y después reservad un segundo alojamiento al oeste del Parc Nacional d’Aigüestortes para visitar el Valle de Boí e incluso saltar al vecino Valle de Huesca y al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. El viaje de esta forma es mucho menos paliza en cuanto a kilómetros y horas en la carretera y al final, creedme que vuestra espalda os lo agradecerá.

Por último, os recomiendo encarecidamente que comprobéis las políticas de cancelación y pago antes de reservar cualquier cosa (no sólo el alojamiento). Nunca está de más, pero en tiempos de COVID como los que vivimos ahora, os puede salvar de más de un chasco y de más de dos.

De este modo, el gasto total en alojamiento fue de 91,32€ por persona.

Comida, ¿restaurante o no restaurante?

Paella de la Brasería Nosati. Foto cedida por mi amiga Valentina

La Gastronomía Pirenaica tradicional catalana sigue completamente la tendencia de la cocina de la alta montaña: platos hipercalóricos a base de carnes de caza como el cordero y el jabalí y algunas verduras como la col, que aportaban a los campesinos la energía y el calor suficiente para rendir una jornada en las plantaciones del extremo Pirineo. A esto, se le suman también la frescura de la cocina mediterránea y el refinamiento de las técnicas francesas y el resultado final, son creaciones ricas, variadas y perfectas para aguantar cualquier aventura en la montaña. Restaurantes tradicionales, en los que probar todos y cada uno de estos platos del Pirineo y haceros una idea de lo que estoy contando, los encontraréis por doquier en cualquier ciudad, grande o pequeña y hasta en los pueblos más apartados del valle. Simplemente, bajad del coche y recorred las calles echando un vistazo a los menús expuestos en pizarras y tablones para elegir vuestro favorito; seguro que acertáis de pleno.

Yo os puedo recomendar el único restaurante tradicional que probamos y que nos dejó con ganas de más: se trata de la Brasería Nosati, en Vielha e Mijaran, una cocina y un servicio de 20 sobre 10. El menú del día nos costó 16,80€, con bebida, postres y cafés incluidos y aunque sí considero que es un poco caro, sobre todo si no tenéis la posibilidad de cocinar y tenéis que comer fuera cada día, desde luego la experiencia compensa con creces el desembolso. El único otro restaurante en el que comimos durante el viaje, fue en Foster’s Hollywood, en Andorra la Vella y su menú nos costó 15,35€.

El resto del viaje nos dedicamos a comprar en supermercados y cocinar en la casa-apartamento. Ya no sólo porque fuéramos con un presupuesto ajustado y esta fuese la mejor forma de ahorrar, sino porque dedicamos varias jornadas a hacer rutas de senderismo en los Parques Naturales y evidentemente en esas zonas no había ningún restaurante. Así que nos llevamos nuestros tuppers, cubiertos y cantimploras de casa y aprovechamos la cocina del alojamiento. Un pequeño consejo sobre esto: investigad si en la zona donde os alojaréis hay algún tipo de supermercado, tienda de abastos o mercadillo ambulante, porque no en todos los pueblos los hay y puede ocurrir, como en nuestro caso, que os tengáis que desplazar al pueblo vecino a hacer las compras. Tampoco resulta el fin del mundo, pero sí que es algo a tener en cuenta ya que puede ser un palo tener que coger el coche hasta para ir a comprar el pan. Entre las dos compras que realizamos en los supermercados locales aquella semana, nos gastamos 30,54€ por persona. A esto le debemos sumar los cafés que nos tomamos frente a Sant Climent de Taüll para desayunar, que nos costaron 7,50€.

De este modo, el gasto total en comida fue de 64,19€ por persona.

Descubrir el Pirineo Catalán, ¿qué ver y visitar?

Saut deth Pish, Vall d’Aran

Como bien decía, la oferta de turismo en el Pirineo está principalmente enfocada a la naturaleza y a las actividades al aire libre, la mayoría de las cuales son gratuitas. El acceso tanto al Parc Nacional d’Aigüestortes, como al Parc Natural de l’Alt Pirineu, a la Vall de Núria, a la Vall d’Aran y a los Parques Naturales del Principado de Andorra son completamente gratuitos y recorrer sus senderos no conlleva ningún coste, más que una buena preparación física y disponer del tiempo necesario. En el caso de Aigüestortes, existen varios accesos al mismo, en cada uno de los cuales encontraréis la posibilidad de pagar por un taxi todoterreno que os lleve a los puntos más importantes del parque, si es que no disponéis de una buena forma o no queréis hacer el esfuerzo. Os dejo el link a la página de la Generalitat con toda la información. En el Valle de Núria, ya sabéis que tenéis la posibilidad de acceder en tren cremallera (ver apartado del transporte). En Andorra no visitamos ningún área natural más que el Llac d’Engolasters, así que os dejo el link a la página de turismo del Principado para que os informéis un poco mejor.

Más allá de recorrer los distintos parques naturales del Pirineo, quisimos profundizar también en su vertiente cultural y de ocio. En el Embalse de la Torrassa, por ejemplo, hicimos una hora de kayak y paddle surf con la empresa Roc Roi y nos cobraron 14€ por el kayak y 20€ por el paddle (yo hice paddle). Tienen un pequeño descuento si compráis las entradas online con el carnet jove, que nosotros no usamos porque no lo sabíamos. Acordaos también de comprarlas con tiempo porque es una actividad muy codiciada.

Sant Joan de Boí

Después, durante la jornada que dedicamos al Valle de Boí, descubrimos 6 de las 9 Iglesias Románicas Patrimonio de la Humanidad, de las cuales 3 las visitamos por dentro:

  • Sant Climent de Taüll. Coste de la entrada: 5,00€.
  • Santa Maria de Taüll. Debido a la situación sanitaria, permanecía cerrada a los turistas.
  • Sant Quirc de Durro. Debido a la situación sanitaria, permanecía cerrada a los turistas.
  • Nativitat de Durro. No visitamos su interior, pero el coste de la entrada era de 2,00€.
  • Sant Joan de Boí. Coste de la entrada: 2,00€.
  • Santa Eulàlia d’Erill la Vall. Coste de la entrada: 2,00€.

Se nos quedaron en el tintero las Iglesias de Santa Maria de Cardet y L’Assumpció de Coll, que permanecían cerradas debido a la situación sanitaria y Sant Feliu de Barruera, cuya entrada costaba 2,00€. Mi recomendación personal es que, si tenéis el tiempo, las visitéis todas para haceros una mayor idea de su riqueza e importancia dentro del Patrimonio del Pirineo y que paréis también en el Centro de Interpretación para entender su contexto histórico, aunque desgraciadamente, durante nuestra visita estaba cerrado por la situación sanitaria. Os dejo el link a la página web del Centro del Románico para que consultéis el horario de apertura de cada una de las iglesias y compréis los pases online. ¡Importante reservar con tiempo!

Las visitas culturales que hicimos en Andorra, a saber: la Esglèsia romànica de Sant Miquel d’Engolasters y el Santuari de Meritxell, además de la parada en el Mirador del Roc de Quer, fueron totalmente gratuitas. Os dejo todos los links para mayor información.

De este modo, el gasto total en visitas y actividades fue de 29€ por persona.

Compras. Caprichitos y souvenirs.

Avenida Meritxell, Andorra la Vella

Es cierto que quizás el Pirineo no es el mejor lugar para ir de compras y darse caprichos materiales. Sí que en Andorra, por ejemplo, la industria del lujo y el bienestar está muy desarrollada e ir de tiendas y centros comerciales es una de las actividades clave de su capital; pero por lo general, la cordillera, sus hermosos valles y sus pueblos de piedra anclados en el tiempo no se prestan demasiado a todo ello. Además de que nosotros tampoco enfocamos el viaje de esa forma; quisimos unos días de inmersión completa en la naturaleza, de respirar aire puro, de estar en compañía de amigos y en general, de desconectar de ese claustro forzado que llevábamos ya meses sufriendo. Sí que aproveché nuestro paso por Andorra la Vella para comprar una tapa para la lente de la cámara (14,90€) y como decía, este es un muy buen lugar para adquirir según qué objetos relacionados con la moda y la tecnología, pero por lo demás, no tengo yo mucho que decir en este apartado.

Os recomendaría que, si tenéis ganas de llevaros un souvenir a casa, adquirierais una artesanía o un objeto que pertenezca a la cultura local y que sea respetuoso con el medio ambiente y no os fuerais a por las típicas «turistadas» como el Dragón del Parc Güell o la bailarina sevillana, porque nada tienen que ver con esta bella región del norte de Catalunya. Sino, simplemente disfrutad de la experiencia pirenaica y llevaos el recuerdo de la aventura a casa.

De este modo, el gasto total en compras, caprichos y souvenirs fue de 14,90€.

PRESUPUESTO TOTAL PARA VIAJAR UNA SEMANA AL PIRINEO CATALÁN: 235,01€, aproximada y orientativamente.

Y ya sabéis: gaudiu del Pirineu! ¡Y nos vemos próximamente por aquí!

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